Enamorándonos de la humillación

Mientras me desesperaba por no poder terminar mi tarea de inglés sobre los parques industriales de mi país, o ‘Mexico Industrial Parks’ en inglés, mi atención se perdió y se centró en un artículo de una revista de chismes que dejó mi mamá sobre la mesa. El tema era el programa de TV Azteca llamado Enamorándonos, el cual llegué a ver cuando recién inició. Desde un principio me pareció un programa muy malo, donde la gente se denigraba por unos minutos de fama, pero al pueblo mexicano le fascinó y lo convirtió en uno de los programas con más rating del país. Sin embargo, ahora todo es diferente, al parecer son humillados y lo aceptan con tal de seguir siendo “famosos” y recibiendo sus respectivos pagos, que van desde los 50 pesos, pasando por los 200 y hasta llegar a los 600, para las personalidades con mayor audiencia o fanáticos.

En este artículo entrevistaron a tres personas que estuvieron como ‘amorosos’, es decir, las personas que están diario en el programa esperando un portal para irse de cita. Pues resulta que todo iba de maravilla con la primera productora, pero en cuanto esta se fue para dejarle su lugar a otros dos individuos que no recuerdo sus nombres, sólo sé que uno es argentino, todo cambió para mal, pues ahora en lugar de ellos solos hacer el ridículo, están expuestos a las humillaciones de los nuevos jefes, las cuales deben aceptar o de lo contrario saldrán del programa por cualquier excusa. Una de las chicas que respondió las preguntas reveló los pagos que reciben los amorosos, que quienes quieren ir a buscar una cita deben realizar un casting, que si no hacen el ridículo no serán contratados. Además dio a conocer detalles íntimos de algunos participantes, como el aborto de una de las chicas, que la llamada “Bebeshita” sólo está con Lapizito por interés, ya que es el único que tiene mucho trabajo y gana buen dinero.

Otro de los entrevistados y quien era de los más queridos, creo que le decían el Shulo, reveló que los nuevos productores obligan a los amorosos a llorar o a enojarse, y si no quieren o no pueden, tratan de “motivarlos” con preguntas de su vida personal, incluso algunas son ofensivas. Él puso el ejemplo de que le preguntaron que sentía que su papá fuera mujeriego y siguió con los insultos a su padre.

Esto sólo demuestra lo que era un secreto a voces, pero ahora lo es más que nunca. El programa es una farsa, una mentira, un programa en el que la humillación es la clave del rating, que el morbo es lo que mantiene a flote a la audiencia y que todos los que ahí trabajan deben aceptar las reglas y las consecuencias si no quieren ser despedidos. Pero esto no significa que se vaya a terminar, todo lo contrario, un artículo así podría significar más audiencia, aunque sea por un tiempo, sólo para ver si es cierto todo lo que dijeron. Seguirá siendo un programa de TV exitoso mientras el pueblo mexicano así lo desee.

Leave a Reply