Jugar con Fuego mientras estás Dormido

Hace unos días, estuve en uno de los mejores hoteles en Acapulco donde tuve la oportunidad de pasar dos semanas viviendo de primera y verdaderamente preocupándome de absolutamente nada mas que de una sola cosa que tenia que ver con el dominio propio de resistir a las tentaciones del alcohol.

Esto lo digo debido a que llegue a ser alcohólico y me recupere con un tremendo esfuerzo y sacrificio, aunque mi alcoholismo solamente era notado por mi propia persona ya que ni siquiera mi esposa tenía ningún tipo de sospecha de que me encontraba hundido en un grave problema.

Esto es debido a que muchas personas tienen la falsa impresión de que el alcohólico es aquel que siempre esta borracho y perdiendo control de sí mismo, sin embargo ese no es siempre el caso ya que existen también otro tipo de alcohólicos, como solía ser mi caso.

Yo, en mis peores, era una persona que muy raramente estaba borracho, sin embargo la verdad de las cosas es que nunca – cuando digo nunca me refiero a nunca- estaba verdaderamente sobrio y vivía en un estado muy ligero de intoxicación alcohólica constante, demasiado ligera para ser detectada por nadie debido a que siempre mataba el olor con menta o jugo de limón.

Tan secreto e notable era mi problema  que cuando le dije a mi esposa sobre mi problema creyó que era un tipo de broma ya que según ella yo tomaba muy poco cuando en realidad, para ese entonces, la llevaba constantemente ligeramente embriagado por un año.

Sin embargo esta era una situación que no duraría mucho mas indecentada de no ponerle un freno de mano a la situación, ya que cada vez utilizaba bebidas mas y mas fuertes hasta que ya ninguna, en las medidas que las tomaba me era suficiente para estar en el estado que me gustaba – el limbo le llamaba- por lo que tuve que ir aumentando poco a poco mi dosis hasta que un lunes me emborrache de verdad en la oficina solo ya que tome mas de la cuenta para sentir ese jalón que tanto me gustaba. El resultado de esto fue el estar sin poder hablar un martes antes de medio día.

Afortunadamente nadie noto mi pequeño incidente ya que tengo una oficina para mí mismo, sin embargo al despertar sentí un tremendo sentimiento de culpa que no había sentido en años: fue en ese momento cuando decidí atenderme.

Tras esta experiencia lo único que puedo decir es que los hábitos son cadenas demasiado ligeras de notar hasta que se convierten en cadenas demasiado pesadas de las cuales librarse. El paso entre una y otra es uno que 9 de 10 veces no se nota ni se siente hasta que verdaderamente entra en rigor.

Naturalmente hay de hábitos a hábitos, sin embargo cuando del consumo de estimulantes se refiere es lo mismo que jugar con fuego mientras dormido.

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