Mi amiga Caty

Los parques industriales se estaban convirtiendo en una moda, si bien ahí estaban concentradas fábricas y servicios lo adornaban de tal forma que se te olvidara que no estabas en un centro comercial y que es muy probable que algunas de esas empresas estuvieran contaminando el ambiente.

En ese momento, nada de eso me importaba, me gustaba ir a los parques industriales era una mezcla entre elegancia y unos tornillos de sobra. Iba muy seguido porque estaba cerca de casa y donde antes era el parque decidieron hacer unos edificios residenciales así que esta era la única opción si quería salir de casa.

Salimos de la escuela temprano, en ese entonces era… diferente así que rompí muchas reglas en ese momento y salir temprano… sin autorización era una de ellas. Caty y yo lo habíamos hecho varias veces, el gigante jardín de nuestra escuela religiosa lo conocíamos como la palma de nuestra mano y las plantas habían crecido alrededor de nosotros y nos dejaban pasar.

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Éramos un cliché andando, dos chicas con faldas de colegialas una con cabello recogido y otra con cabello suelto, las apariencias engañan pero con faldas es mucho más fácil. Estaba a unas cuadras el parque industrial y lo más que podíamos hacer para que no nos reconocieran era usar encima unas chamarras ajenas a la escuela.

Con un poco de accesorios éramos un fashion statement según Caty. Nos quedábamos en la terraza en unas bancas increíblemente cómodas y muy frías si amanecía nublado nos acostábamos o a veces usábamos las piernas de la otra como almohada. Algunas veces traía un libro y lo leía en voz alta a Caty le gustaban los cuentos más porque decía que si eran más largos se aburrían a mí, me encantaba leer.

[FUENTE: YouTube , Vesta y Time Out México  ]

Otras veces hablábamos de la vida o crisis existenciales que pudieras tener a los 17, no sabíamos que queríamos hacer, se acercaba la hora de hacer decisiones profesionales, estudiar para exámenes sabíamos que nos esperaban un montón de “cosas de adultos” pero preferíamos disfrutar momentos como ese.

Caty sacó de su mochila una cajetilla de cigarro, recién había aprendido a fumar una semana y ahora era su nuevo pasatiempo, no me gustaba el olor a cigarro pero había algo que me llamaba la atención solo verla fumar. Muchos atribuían que cuando olía a cigarro era por mí pero era porque no sonreía tanto como ella, yo me quedaba la reputación.

Aunque sabíamos cómo salir, no podíamos estar mucho tiempo afuera, los profesores notaban nuestra ausencia así que una hora era arriesgado pero estábamos dispuestas a pagar el precio, regresábamos de la misma forma, por el mismo camino de plantas de ahí nos dirigíamos a los baños, salíamos separadas pretendiendo que cuando sonaba la chicharra nosotras siempre estuvimos ahí.

Algunas veces creo que todavía puedo reconocer el olor de los cigarros que ella fumaba, nos dejamos de hablar por… cosas de las que no quiero hablar pero diré que me hirieron profundamente y no estoy segura aún después de estos años si alguna vez podríamos ser las mismas.

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