Mi primera cita por internet

Debido a mi trabajo en una empresa que se dedica a la fabricación y exportación de máquinas como los router cnc no he tenido una vida social muy social que digamos. Tener una cita es una misión complicada, por no decir imposible. Mis horarios varían tanto que en ocasiones ya ni sé en que día del año vivo. Por eso decidí crear un perfil en una aplicación de citas, lo que me dio un poco de vergüenza, pues a mis 27 años ya no era capaz de conseguir que una chica me volteara a ver cuando iba a beber una cerveza a un bar o lograr una buena conversación en alguna de las esporádicas fiestas a las que iba. Así que mi única salvación para tratar de encontrar a alguien con quien formar una relación era tener algunas citas por internet.

En un principio creí que sería más fácil, pues hay tantas mujeres utilizando estas aplicaciones que tendría de dónde escoger, pero que equivocado estaba. El primer problema al que me enfrenté fue encontrar a alguna chica que me gustara, que me atrajera físicamente. Había algunas que lucían lindas, pero vivían muy lejos según su información, lo cual las descartaba. Otras parecían modelos, lo que me hacía preguntarme qué hacía ahí, por lo que utilizaba sus fotografías para buscarlas en Google y en algunas ocasiones me arrojaron resultados de que las fotografías ya estaban en otros sitios, incluso algunos eran para adultos, por lo que lo más probable es que no fueran personas reales. Algunas otras que también tenían un gran cuerpo y un hermoso rostro sólo estaban en el sitio para promocionar su cuenta de Instagram, no les interesaba entablar algún tipo de conversación.

Pasaron los meses, tenía muy pocas conversaciones, pues no quería ser de las personas que con tal de salir con alguien le hablan a quien sea y los hace ver más urgidos que nada, lo cual yo no estaba, sólo quería volver a tener una vida social relativamente normal. Por fin encontré a una chica que vivía un poco cerca de mi hogar, un año menor que yo y con la que tuve una conversación muy entretenida. A la semana de estar platicando por la aplicación y después por WhatsApp decidí invitarla a salir. Cuando aceptó, comencé a sufrir un ataque de ansiedad, pensando que quizá me había equivocado, pues no habíamos hablado más allá de mensajes escritos, por lo que dudaba si ella era real o no, si era de las famosas goteras y me quería hacer daño. Un día antes de la fecha de l cita le pedí hacer una videollamada, le costó trabajo aceptar, supongo que porque pocos son los que se ven bien frente a ella, pero al final aceptó. Tuvimos una gran charla, lo que me llenó de confianza.

Al final fuimos al cine, tomamos un café y después nos fuimos a cenar, salimos un par de veces más pero no logramos conectar del modo en que nos hubiera gustado, así que dejamos de vernos, pero de vez en cuando mantenemos contacto vía telefónica, como si fuéramos amigos lejanos. Yo decidí salirme de la aplicación y volver al método antiguo.

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