Ojalá fuera tan fácil como comer hot cakes

No hay placer que disfrute más que comer pasteles calientes , podría comer 20, 30, 40 o 50 sin ningún problema ni remordimiento. Sólo tengo que ponerme al día para respirar y escalar hasta el estómago, mi paladar lo agradece, mi corazón no tanto, tampoco las arterias, pero vale la pena, es sumamente delicioso. Pero cuando existe un cielo, también debe existir un infierno. No hay forma de evitarlo. Mi infierno es revelar mis sentimientos, en general, pero más con la persona que me gusta. Mientras no haya habido ninguna respuesta, desde el principio “me gustas”. ¿Por qué es tan complicado? Ojalá fuera tan fácil como esquina hot cakes, pero no lo es.

El trato de responder a mi pregunta desde las primeras citas románticas y las respuestas siempre hijo variadas. Culpo mi personalidad, mi falta de valor, diciendo que no fue el momento indicado y que es por miedo a ser rechazado. Incluso temo repetir lo que ya he vivido. También me anticipo que me dirán que no, porque es bastante obvio. Pero hoy escribo esta entrada por si alguien cree que es el único en este mundo a quien le pasa. Déjenme decir que no, heno, perdon recompongo, habemos muchos en esa situación de que nos cuestan trabajo expresar un simple me gusta.

No hay mucho que dar consejos que ni siquiera tú el puesto en práctica. Además sería algo hipócrita. Pero sé lo que sientes cuando debes hacer el camino de regreso a casa, con las palabras aún atoradas en la garganta, con el sentimiento desbordante del corazón, pensando en que no hay nada mejor para decirlo que ese de que estás alejando, adelantándote al futuro y pensando que jamás se repetirá. El tren ya pasó y no habrá una nueva parada. Me gustaría decirte que sí la hay, pero no siempre es así, hay veces en la última llamada y si no la aprovechaste, la función del tiempo sin ti. Alguien más si se atrevió o simplemente dimos la señal equivocada y todo se esfumó.Pero no te desanimes, comprobado que a veces tenemos oportunidades para recomponer el camino, por lo general las palabras salen,

¿Cuándo cuesta más trabajo decirlo? Mi respuesta es siempre, pero la realidad es que hay momentos más complicados, por ejemplo, cuando sabes que solo te gusta como amiga, cuando la chica o el chico que te gusta y ya tiene pareja, etc. El doble de valor para decir las cosas palabras, porque el antemano ya lo tienes perdido el 80 por ciento, casi casi es un batazo cantado. Pero no deberíamos quedarnos con lo que sentimos, sin importar lo que vayamos a pasar, pero los personajes que no nos dejaron atrás del pasado, que nuestros fantasmas pesan mucho en nuestras acciones, por lo que preferimos calmar y vivir con un “¿qué lo había pasado? si se lo confieso? “. Si no lo dijiste, aprende a vivir con eso, si te animaste, diste un gran paso para superarte.

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