¿Qué es el pie de atleta?

El pie de atleta o tinea pedis, es un tipo de infección fúngica de los pies. También se conoce como tiña del pie (el nombre médico para tiña es tinea).

La infección es muy común y casi el 70% de las personas tendrá pie de atleta en algún momento de sus vidas. En un momento dado, el pie de atleta se produce en aproximadamente el 10% de la población mundial.

¿Qué causa el pie de atleta?

Varios tipos de hongos, incluidas las levaduras pueden causar pie de atleta.

Más comúnmente, los dermatofitos, hongos que requieren queratina para crecer y frecuentemente causan enfermedades de la piel, causan la infección del pie.

Los hongos crecen en la capa superior de la piel (la epidermis) y primero ingresan a la piel a través de pequeñas grietas.

Los microbios requieren humedad y calor para proliferar. Aunque la tinea pedis puede afectar cualquier parte del pie, con mayor frecuencia afecta los espacios entre los dedos.

Es probable que tengas pie de atleta si te encuentras en alguno de los siguientes casos:

  • Una cierta predisposición genética
  • Alergias o dermatitis (inflamación de la piel)
  • Un sistema inmune débil
  • Mala circulación sanguínea en las piernas como la diabetes o la enfermedad arterial periférica

Varios síntomas posibles pueden afectar los pies, que incluyen:

  • Piel roja y con picazón (sarpullido)
  • Escalamiento leve de la piel, que puede cubrir áreas pequeñas (como entre los dedos de los pies) o toda la planta del pie
  • Craqueo (fisuración) doloroso de la piel, generalmente como resultado de una descamación grave
  • Ampollas llenas de fluido
  • Engrosamiento de las plantas de los pies

La infección por hongos también puede extenderse a las uñas, causando que se decoloren, se espesen o se desmoronen.

El pie de atleta puede dañar la piel y dejarla abierta para que las infecciones bacterianas, como la celulitis, se apoderen de ella.

Y para tenerlo en cuenta… el pie de atleta es contagioso.

Es posible que la infección toque la piel afectada de alguien que tiene los hongos, incluso si no tienen una infección activa.

También se transmite al caminar descalzo sobre superficies húmedas y contaminadas como las áreas de vestuarios y duchas públicas.

Además, puedes obtener pie de atleta si tienes poca higiene como:

  • No lavarse y/o secarse los pies después de hacer ejercicio o después de que los pies se mojan (incluso a causa del sudor)
  • Compartir zapatos y toallas con otras personas
  • Usar calcetines o zapatos que estén mojados o que los pies suden mucho (incluso los calcetines gruesos y zapatos pesados que no respiran)
  • Reutilizar calcetines sin lavarlos primero (especialmente si has sudado en ellos)
  • Usar zapatos desgastados
  • No rotar los zapatos entre usos

El pie de atleta es altamente tratable con cremas, geles, lociones, aerosoles y polvos antimicóticos sin receta que contienen uno de los siguientes ingredientes activos: clotrimazol, miconazol, oxiconazol y ketoconazol.

Además de usar estos medicamentos, es importante:

  • Mantener tus pies limpios y secos
  • Mantener los pies frescos quitándote los zapatos o vistiendo sandalias, con la mayor frecuencia posible
  • Evitar usar zapatos pesados y cerrados o calcetines gruesos
  • Rotar los zapatos que se usen y no reutilizar los calcetines sin lavarlos primero
  • Evitar el pisar las áreas públicas como las piscinas y duchas públicas

Si la infección no mejora visita a tu médico, pero si eres diabético será más que importante visitar a los especialistas en pie diabético quien podrá recetarte un medicamento antifúngico adecuado a tu condición además de darte el seguimiento correspondiente para evitar complicaciones.

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